"Podré entrar y salir de tu cama cuantas veces quiera.
Pero a donde quiero entrar y no salir es de tu cabeza"
Helena de Troya
domingo, 20 de mayo de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Cuatro estaciones
Estoy dispuesta, toda entera, aunque como pizza de cuatro estaciones me tienes.... A veces te comes mi primavera, otras odias mi invierno. Y el resto del año simplemente dejaras pasar las horas...
Hasta que te ataco con mi verano, con mi piel sin bikini o la humedad de mi atardecer. Y tu contestas con tu improvisado otoño que unas veces pisoteas mis hojas secas y otras acaricias mi.....
Helena de Troya
Hasta que te ataco con mi verano, con mi piel sin bikini o la humedad de mi atardecer. Y tu contestas con tu improvisado otoño que unas veces pisoteas mis hojas secas y otras acaricias mi.....
Helena de Troya
miércoles, 9 de mayo de 2012
Cambios
Hoy me han cambiado de departamento...
Era algo que me veía venir porque había visto "movimientos estratégicos" dentro de la empresa. Menos mal que trabajo en una empresa muy grande y moverse a veces va bien.
Me han pasado al departamento de atención al cliente!!! Uffffff, sí a ese sitio donde la gente llama normalmente para informarse o sobre todo para QUEJARSE...
Cuando me lo han dicho, de lo único que me alegro es de que ahora coincido del todo con mi amiga de batallas, Cris.
Sin embargo cuando mi jefe se lo ha comunicado a la que ahora es mi jefa se ha puesto súper contenta: "buen fichaje" (ha bailado y todo)...
La verdad es que sabía que andaba tiempo detrás de mí, pero no me llama nada la atención tenerla a ella de jefa, pero bueno.
Claro, cumplo el perfil para ese puesto, pues tengo muuuuucha paciencia y cuando alguien llama cabreado, hay que saber "tratarlo"....
Pero claro, somos humanos, me quedo con una frase de Manolo García:
PD: La "quejica" atiende ahora quejas ;-)
Helena de Troya
Era algo que me veía venir porque había visto "movimientos estratégicos" dentro de la empresa. Menos mal que trabajo en una empresa muy grande y moverse a veces va bien.
Me han pasado al departamento de atención al cliente!!! Uffffff, sí a ese sitio donde la gente llama normalmente para informarse o sobre todo para QUEJARSE...
Cuando me lo han dicho, de lo único que me alegro es de que ahora coincido del todo con mi amiga de batallas, Cris.
Sin embargo cuando mi jefe se lo ha comunicado a la que ahora es mi jefa se ha puesto súper contenta: "buen fichaje" (ha bailado y todo)...
La verdad es que sabía que andaba tiempo detrás de mí, pero no me llama nada la atención tenerla a ella de jefa, pero bueno.
Claro, cumplo el perfil para ese puesto, pues tengo muuuuucha paciencia y cuando alguien llama cabreado, hay que saber "tratarlo"....
Pero claro, somos humanos, me quedo con una frase de Manolo García:
"Procura ser amable con los demás. Ellos también están lidiando con la vida".
PD: La "quejica" atiende ahora quejas ;-)
Helena de Troya
martes, 8 de mayo de 2012
Y me creas y me lo creo
Es como si hubieras embadurnado tus manos en barro
y a tu imagen y semejanza, sobre el torno, me hubieras creado.
Introduces tus dedos humedecidos, creando formas a tu antojo, y sobre el torno, cada vez me haces más mujer.
Me creaste de rodillas, empezando por mis pies, con sus piernas correspondientes, dos.
Finas y largas para bufanda en tu cuello.
Mi pies, un 8 en uñas cuadradas y en rojo.
Lamerías el barro de entre mis dedos, como chocolate caliente, si fuera preciso.
Y me sigues creando y yo me creo más mujer.
Tu capricho, y donde más tiempo inviertes, es en mis nalgas.
De hecho una vez las creaste fue capricho el apretar tanto el barro entre tus manos que lo derruiste, con la seguridad que muestras de saber que volverás a crearlo igual.
Y lo torneas con tus dedos precisos, con antojo, con delicadeza y un punto de obsesión...
Esta vez, hasta sin chocolate caliente no dudarías en introducir tu lengua.
Lamer esta luna llena que no eclipsa, te atormenta.
Y me alzas y redondeas mis muslos,
amasas,
marcas,
arañas...
Y el barro ya piel se queda entre tus uñas y dientes. Pues te empeñas en morder y marcar, porque dices que el dolor físico es placer en el alma.
Aún con el barro entre tus manos, a pegotes, rellenando cicatrices,
torneas mis pechos, como dunas en playa salvaje.
Tanto que siento tu oleaje. Agua y barro que me hace resurgir, resurgir de una rutina,
de mi cintura que defines como guitarra sin cuerdas.
Ya de pie delante mía, es cuando aprecias que soy alta aún sin tacones,
en esta no realidad de barro.
El barro seca y se quiebra. Se rasga y muero en cada despedida. Y así hasta volver de nuevo a subir ese trozo de barro, desmoronada, donde vuelves a moldearme y hacerme de nuevo.
Dices que mis ojos no sirven para ver, que son luceros que te indican donde estoy.
Y como "braille", lees mis pestañas, con tus dedos untados en barro creas dos surcos,
dos cuencos de coco, ese que te gusta oler, saborear, lamer.
Extiendes barro y creas mi cuello, mi garganta, la que tiembla al pronunciar tu nombre. Y cuanto más lo hace, menos real me parece todo.
Como este barro en el que me creas.
Y me creas y me lo creo.
Y cuando siento de cerca tus manos, quiero luego tus besos.
Es entonces cuando me dices que deje mis guerras internas... Y me devuelves a mi piel, a la de verdad, la que sangra y cicatriza, la que duele.
Y me doy de bruces con tu estatua de rostro difuminado, como un recuerdo de algo que no será nada, eso dices.
Y yo que me creo más mujer desde que me creaste, así de sensual, no hace esto más real hasta que no te leo. Y si además me leo en tí, entonces es cuando más me lo creo.
Y me creas y me lo creo.
Helena de Troya
y a tu imagen y semejanza, sobre el torno, me hubieras creado.
Introduces tus dedos humedecidos, creando formas a tu antojo, y sobre el torno, cada vez me haces más mujer.
Me creaste de rodillas, empezando por mis pies, con sus piernas correspondientes, dos.
Finas y largas para bufanda en tu cuello.
Mi pies, un 8 en uñas cuadradas y en rojo.
Lamerías el barro de entre mis dedos, como chocolate caliente, si fuera preciso.
Y me sigues creando y yo me creo más mujer.
Tu capricho, y donde más tiempo inviertes, es en mis nalgas.
De hecho una vez las creaste fue capricho el apretar tanto el barro entre tus manos que lo derruiste, con la seguridad que muestras de saber que volverás a crearlo igual.
Y lo torneas con tus dedos precisos, con antojo, con delicadeza y un punto de obsesión...
Esta vez, hasta sin chocolate caliente no dudarías en introducir tu lengua.
Lamer esta luna llena que no eclipsa, te atormenta.
Y me alzas y redondeas mis muslos,
amasas,
marcas,
arañas...
Y el barro ya piel se queda entre tus uñas y dientes. Pues te empeñas en morder y marcar, porque dices que el dolor físico es placer en el alma.
Aún con el barro entre tus manos, a pegotes, rellenando cicatrices,
torneas mis pechos, como dunas en playa salvaje.
Tanto que siento tu oleaje. Agua y barro que me hace resurgir, resurgir de una rutina,
de mi cintura que defines como guitarra sin cuerdas.
Ya de pie delante mía, es cuando aprecias que soy alta aún sin tacones,
en esta no realidad de barro.
El barro seca y se quiebra. Se rasga y muero en cada despedida. Y así hasta volver de nuevo a subir ese trozo de barro, desmoronada, donde vuelves a moldearme y hacerme de nuevo.
Dices que mis ojos no sirven para ver, que son luceros que te indican donde estoy.
Y como "braille", lees mis pestañas, con tus dedos untados en barro creas dos surcos,
dos cuencos de coco, ese que te gusta oler, saborear, lamer.
Extiendes barro y creas mi cuello, mi garganta, la que tiembla al pronunciar tu nombre. Y cuanto más lo hace, menos real me parece todo.
Como este barro en el que me creas.
Y me creas y me lo creo.
Y cuando siento de cerca tus manos, quiero luego tus besos.
Es entonces cuando me dices que deje mis guerras internas... Y me devuelves a mi piel, a la de verdad, la que sangra y cicatriza, la que duele.
Y me doy de bruces con tu estatua de rostro difuminado, como un recuerdo de algo que no será nada, eso dices.
Y yo que me creo más mujer desde que me creaste, así de sensual, no hace esto más real hasta que no te leo. Y si además me leo en tí, entonces es cuando más me lo creo.
Y me creas y me lo creo.
Helena de Troya
lunes, 7 de mayo de 2012
Permitir
"No puedo permitir más
que desnudes mi cuerpo,
cuando tú aún no me has permitido
desnudar tu alma"
("El Torso" realizado por mí en lienzo)
Helena de Troya
jueves, 3 de mayo de 2012
Sé que a su dueño no le importará que comparta esta joya de las que publica aquí:
Los Lunes que te debo
Por su culpa, a veces, me quedo sin palabras, por "cosas" como esta que leerán a continuación... Y dejo varios días mi blog en blanco, porque me deja sin palabras, se las lleva todas él a sus poesías!!. Menos mal que está su poesía para enriquecer mi blog... Perdón por mi osadía, Ernesto...
Y así hasta el infinito más o menos
"Dos besos después besarse,
ya no es suficiente.
Mis manos son redobles de tambor,
antes de la caricia imperfecta.
No sé si la amaba antes de que existiera,
o mi existencia ha comenzado de verdad,
ahora que la amo.
"Aunque seas real,
eres la mujer mas bonita
que me he imaginado nunca"
No sonríe, llueve luces,
es un campo minado de estrellas.
A veces temo enamorarme de mi voz
cuando repito su nombre.
Y me da miedo que después de ella
ya no sepa que hacer con el silencio
- No habrá después de mí yo soy un siempre. Eso dice.
Y abre suavemente las piernas
como quién tiene las llaves
de la puerta de un bar.
Es curioso que para conocer la sed verdadera
haya que ponerse de rodillas.
Sus dedos inventan melodías en mi cabello
y gime en verso sobre mi asfixia momentánea.
Más profundo que el amor,
mucho más lejos,
del follar vulgar que dicen los que follan,
cien esquinas más allá de los placeres,
en la calle del deseo, por el atajo,
que lleva exactamente al paraíso.
Allí estamos, justo allí cuando su cuerpo,
es mi cuerpo hasta el punto de ignorar
a que piel pertenecemos cada uno.
Dos besos antes de besarnos,
su boca es lo único importante.
Giramos sobre la alfombra,
me roba sin permiso su sabor de mi lengua,
somos orillas que lamemos las olas
de una playa que se inventa entre las piernas
entre orgasmo y orgasmo.
Es como un día señalado en rojo en el calendario,
un sábado cualquiera que no termina nunca.
Una orgía de dos cuerpos que se cruzan,
diagonales que se aman de su vientre a mis costillas,
verticales imposibles de su espalda hasta mi hambre,
una linea indivisible de sus pies a mi camino.
Es todo lo que soy
y solo con ella,
ser yo me parece imprescindible.
Dos besos más y me harán falta,
dos besos más para calmarme.
Y así hasta el infinito más o menos"
ya no es suficiente.
Mis manos son redobles de tambor,
antes de la caricia imperfecta.
No sé si la amaba antes de que existiera,
o mi existencia ha comenzado de verdad,
ahora que la amo.
"Aunque seas real,
eres la mujer mas bonita
que me he imaginado nunca"
No sonríe, llueve luces,
es un campo minado de estrellas.
A veces temo enamorarme de mi voz
cuando repito su nombre.
Y me da miedo que después de ella
ya no sepa que hacer con el silencio
- No habrá después de mí yo soy un siempre. Eso dice.
Y abre suavemente las piernas
como quién tiene las llaves
de la puerta de un bar.
Es curioso que para conocer la sed verdadera
haya que ponerse de rodillas.
Sus dedos inventan melodías en mi cabello
y gime en verso sobre mi asfixia momentánea.
Más profundo que el amor,
mucho más lejos,
del follar vulgar que dicen los que follan,
cien esquinas más allá de los placeres,
en la calle del deseo, por el atajo,
que lleva exactamente al paraíso.
Allí estamos, justo allí cuando su cuerpo,
es mi cuerpo hasta el punto de ignorar
a que piel pertenecemos cada uno.
Dos besos antes de besarnos,
su boca es lo único importante.
Giramos sobre la alfombra,
me roba sin permiso su sabor de mi lengua,
somos orillas que lamemos las olas
de una playa que se inventa entre las piernas
entre orgasmo y orgasmo.
Es como un día señalado en rojo en el calendario,
un sábado cualquiera que no termina nunca.
Una orgía de dos cuerpos que se cruzan,
diagonales que se aman de su vientre a mis costillas,
verticales imposibles de su espalda hasta mi hambre,
una linea indivisible de sus pies a mi camino.
Es todo lo que soy
y solo con ella,
ser yo me parece imprescindible.
Dos besos más y me harán falta,
dos besos más para calmarme.
Y así hasta el infinito más o menos"
Helena de Troya
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