Tomó una decisión a lo bestia, el sábado de madrugada, por culpa del insomnio (y por algunas canciones que escuchaba, esas que trasladan a momentos, personas, situaciones...que ya no estaban)Esos arrebatos que le daban, que la hacían sentir luego como una loca-histérica, una incomprendida tal vez.
Eran impulsos pensados no sé con qué: con la cabeza, el corazón o como decía ella a veces, "el xoxillo" (porque la entre-pierna sonaba a tío)...Mmm...no, esto último no, imposible, sino, no lo habría hecho. Con el corazón tampoco, porque es bastante gilipollas. Sí, solo le quedaba la cabeza, fué ella, hija de puta...No, no, perdona. Fué lo más acertado!
Pero es que.....(cuidado esto último lo decía "el xoxillo")
Trató de eliminar cualquier huella de frenazo. Esa que recorría desde sus marcadas clavículas, hasta donde empezaba su vergüenza. Pero, ilusa de ella, qué pretendía! Si lo único que hacía ahora era esperar si ese coche llegaba de nuevo o pasaba de largo...
Y reflexionó:
"Por mi bien, espero que pase de largo" (Acababa de hablar su cabeza)
"Si vuelve, que lo haga, pero que no deje más huellas" (su corazón había hablado)
"Por favor, vuelve, vuelve , vuelve"(ya sabéis quien había sido ahora...)
Al día siguiente ya se estaba arrepintiendo.
(...)
Helena de Troya


