Un lugar donde ser yo
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domingo, 21 de noviembre de 2010

La chimenea

Alrededor de una chimenea, las cosas se ven distintas, ¿verdad? Las conversaciones son más cálidas, la gente que se acerca a ella son de otra "pasta" y los sentimientos fluyen solos, diluyéndose entre el humo y el calorcillo de una tarde de sábado.
La casa de la que estaba de "Rodríguez" me encantó. Se ha trasladado hace poco a esa casa que definió como la casa que andaba buscando hacía años. Muy cerca del centro, con terreno, grande pero cálida, desenfadada como ella y acogedora. Está claro que un hogar no se hace por los metros cuadrados que tenga o por el dinero que te haya costado. Se hace con lo que tú creas dentro, cuando estás en ella. Y una casa habla de tí! Y ella te acogerá si tú la cuidas...
Ayer no hubo Karaoke pero no hizo falta. No dejamos de hablar!! Y entorno a la chimenea de esa casa nos conocimos más de lo que ya nos conocemos. La verdad es que a pesar de que realmente hace poco que nos conocemos, parece que hiciera más...hay que ver como son las cosas de la vida.
La anfitriona extendió sobre la mesa de la gran cocina (que es donde también está la chimenea) los manjares que llevamos cada una. Allí entre picoteo y fumeteo se nos fue la noche.
Ah! Y cerveza doble malta!! jajaja.
No fue una cena cool, de copas de vino y música relajante de fondo con nuestras mejores galas...
Fue algo mucho más cercano.
En la habitación de al lado (alejados de la humareda que liamos cual bareto de mala muerte) los niños jugaban encantados de haberse conocido. Ni nos enteramos que había niños (y los había, vamos 5 churumbeles de entre 3 y 8 años!!).
En un momento de la noche ella sacó un libro (gordo, gorde de petete) y con su "Peta" en la mano nos leyó cómo éramos según nuestra fecha de nacimiento, horóscopo y todo eso. La verdad es que el libro lo acertó, sinceramente. Y nos conocimos un poco más.
Yo aún así sigo en mis trece de no "abrirme" del todo por ese qué sé yo que no sé qué, no por miedo si no porque tampoco es que necesite que "me sepan" todas las allí presentes. Pero todo llegará. Como todo en esta vida. Tiempo al tiempo.
Y así hasta que nos fuimos retirando una a una a casita. Ahora espero que el invierno pueda llegar a acogernos más noches en otras casas.

-Niña! Ahora ya no solo sabemos dónde trabajas...También sabemos dónde vives!! Buenas noches y gracias por todo-



Helena de Troya