Frente a mí una hoja en blanco de 130 gramos.
Y en mi poder 36 ceras de colores, recorriendo toda la gama de rojos, azules y verdes...
Se me hace la boca agua así que con delicadeza y serenidad empiezan los trazos...
¿El resultado? No busques nada definido,
a mí me ayuda a dejar la mente en blanco y eso queridos, es genial!!
Me concentro en los colores,
en los trazos,
en la manera en que mis dedos se manchan,
en ver como las virutas de la cera salpican con alegría la hoja que es cada vez menos blanca.
Incluso acompaño los trazos con la música de artistas que nunca he escuchado pero que me ayudan a seguir bailando con los colores.
Y tras la estampida y extendida del arte sobre la mesa,
me siento extasiada, aliviada, cansada incluso.
Y queda recoger.
Y con un hasta luego voy guardando como una colegiala cada color en el mismo sitio que estaba para seguir manteniendo en orden la gama de colores....
Cariño, gracias por regalarme ese maletín!!