Un lugar donde ser yo
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domingo, 28 de noviembre de 2010

Dónde vas, ojos tristes

Pues sí, ya ha llegado el frío y lo siento por todos lados. Ahora solo queda esperar, no puedo decir más.
Sé que estáis ahí, los que me quieren y me lo han demostrado. Sé en quién puedo confiar y en quién me quiero apoyar. Gracias de nuevo, porque sé que muchas veces yo no he sabido estar...
Hay veces que me gustaría escapar lejos. Tal vez no importaría que fuera demasiado lejos. Simplemente alerjarme avisando que volveré, pero alejarme sola. Y pensar en no pensar...en fluir, en dejar que me coman lo errores cometidos y dejar que aclare las dudas que me aprisionan. Tal vez si consigo relajarme no importa ni que ponga tierra de por medio. Simplemente necesito encontrarme. Y eso he de hacerlo yo sola. No sola físicamente. Si no yo sola, sin ayuda...
De todas maneras, por si acaso, pregúntame de vez en cuando que me gusta saber que estás ahí.


Helena de Troya

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Soledad de peluche

Voy a subir la camita del perro sobre el escritorio, al lado del teclado del ordenador... No sé qué manía tiene pero de vez en cuando me viene y se encarama sobre mis piernas bajo el escritorio a lloriquear. Lo acaricio, lo subo a mi regazo. Pero en cuanto se siente arriba, quiere bajar... Luego se acurruca al lado de mis pies. Cuando es verano y me descalzo, aprovecha eso y apoya medio cuerpo sobre las zapatillas. Si encuentra un calcetín, sobre él... En invierno quiere aprovechar el sofá. Y lloriquea hasta que lo subo...Pero no puede ser! Así que lo bajo al poco de acariciarlo y achucharlo.
Me encanta tocarle la barriga cuando lo acaban de rapar que está lavadito y suaaaave como aparenta el corderito del anuncio del suavizante jejeje.
Es él mi pequeño "león" que me acompaña a todas partes por casa. Si voy a la cocina, ahí va él. Si me tumbo en el sofá se quiere subir. Si voy al baño, PUES ME SIGUE!!. Si me ducho se sienta sobre el alfombrín...jajaja. Y si cierro la puerta, él espera justo detrás tumbadito. Cuando duermo él ronca cerca. En cuanto me despierto él me oye y si me muevo bajo el edredón se acerca a darme los buenos días (lametoncillos jajaja)
Es faldero sí, pero me encanta!!
Da mucha compañía por el mero hecho de saber que está ahí en silencio. Como dije una vez:

"me enseña a disfrutar de la soledad"



Helena de Troya