Mi mayor espectáculo, sea cuando sea, es ver como me miras.
Es admirable como hablan tus ojos como me encuentro todavía en ellos.
Y cómo me llamas niña, desde siempre, sustituyendo mi nombre, ese que quiero ponerle a mi niña, la que tendremos. Y luego le vendrán dos hermanos mas. Porque tuvimos claro desde el principio eso de tenerlos.
Me gusta la calma que me das, a veces demasiada. Y no me gusta que me dejes sola.
Porque sola me gusta estar y me da miedo descubrir que me guste demasiado.
Irme y no querer volver.
Siguiendo con esta puesta en escena, admiro como cada noche nos damos ese beso ya metidos en la cama, el mismo que al marchar de casa, por separado, para ir a trabajar.
Y que me mandes mensajes cuando decides escaparte sin mi.
Qué espectáculo. Que te digan guapo y yo no lo tolere. Que te rocen el brazo y quiera arrancartelo para llevarmelo a casa, para mi.
Que si lloro no es por ti pero te duele mas. Que si río si es por ti y te gusto mas.
Odio que te ruborices cuando te enseño mi desnudez por las mañanas al salir de la ducha, eso que bautizamos como "la imagen del día" que se supone que queda en tu retina para rememorarlo en tu rutina laboral...
Lo malo es que no te sirva para lanzarte y atacarme.
Para tratarme, a veces, por qué no, como un trozo de carne!!
Helena de Troya
2 comentarios:
Ohhhh amor amor, y sexo y sexo, completa, mucho, tú.
Una completa incompleta...
Muaks!
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