Es por eso de callarse todo lo que me dan ganas de "soltarte"...
Pero las palabras no deben soltarse como si debiera liberarlas de alguna prisión. Si, esta boca mia.
Si se sueltan entro de nuevo en mi vorágine sin sentido, en ese remolino que me lleva hacia ti y al final, lo único que consigo es un puto centrifugado de sentimientos, que terminan incrustados en mi interior sin llegar realmente a salir...
Y me quedo peor que antes. Prefiero amoratar mi lengua, callarme y espero, no eternamente. Y cuando lo vea oportuno (que me da en el hocico que no queda mucho) liberare esas palabras.
No saldrán a trompicones, como ha pasado otras veces, quedandome a medias. Saldrán calmadas como un grupo de mariposas.
Y así, con tranquilidad y en paz,
al mismo ritmo como te conocí, me iré calmada , habiendote dicho todo lo que siento, haciendo que te quede un buen recuerdo de mi.
Helena de Troys
5 comentarios:
A veces es mejor morderse la lengua, a soltar algunas que son como cuchillos oxidados. Un abrazo.
Me suena a ese dicho de que la venganza se sirve en plato frío.
No, Helena, eso no está bien. Pasa de rencores y libérate tú misma, contigo misma, de esos lazos que te unen todavía a él. Lo demás son tiritas. Aunque haya pasado tiempo.
Besicos,
Ey, para nada venganza ni esas cosas.
Precisamente para evitar soltar lo primero que le viene a uno a la cabeza, conviene pensarlo dos veces y más cuando hay sentimientos "importantes"...
Más que más porque "merece la pena"...
Muaks!
Esa boca tuya la que calla...¿Es esa boca, tuya?...
Eduardo G.
Hola de nuevo Eduardo/Anónimo!! Maldita si, esta boca/cárcel mía!!
Muaks!!
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